Posteado por: Om Espacio Dinámicas Integradas | 17 noviembre 2017

[Luna Nueva en Escorpión] – La Iniciación de la Sanadora

Yo Soy la Mujer que brilla en la oscuridad… y si tengo que permanecer por siempre despierta, entonces lo haré.

Elena Avila

Tus visiones serán claras sólo cuando aprendas a mirar en tu corazón. Quien aprende a mirar hacia afuera, sueña… Quien aprende a mirar hacia adentro, despierta.

Carl Jung

Arte por Peter Engelhardt

La muerte elegida, la muerte como una aliada.

Este 17-18 de noviembre acontece la Luna Nueva en el arquetipo de Escorpión. Sol y Luna se unen en el firmamento para dar inicio a un nuevo ciclo interno y externo. El encuentro del Sol y la Luna es el inicio verdadero del mes o de un ciclo de aprox. 29 días. Este mes, se abre un ciclo interno -del corazón y del alma- en el arquetipo de Escorpión y por otro lado, el Sol abre en el arquetipo de Sagitario (el 21 de noviembre) abre un ciclo externo; esto nos dice que nuestra vivencia y agenda externas nos llamarán a experiencias de búsqueda de verdad, inspiración y esperanza. Mientras que, nuestro espacio más profundo estará abiertamente clamando su trabajo sagrado con el ciclo mayor que Júpiter abrió en Escorpión hace un mes (10 de octubre).

La Luna representa el camino que nuestra alma ha hecho a lo largo de muchas de vidas, los aprendizajes que ha tenido y la memoria que necesita tener presente para evolucionar. La Abuela Luna es el puente entre pasado, presente y futuro, es nuestro primer contacto con la sabiduría del Universo. En este ciclo que abre en Escorpión, la Abuela nos da la oportunidad de rememorar nuestro camino de sanación: ¿qué veneno se convirtió en el antídoto que nos ayudó a sanar? ¿cuáles han sido los inframundos por los cuales hemos tenido que pasar? ¿qué experiencias límite nos han iniciado? ¿cuáles son nuestras más terribles pesadillas? ¿cómo podemos aprovechar todo esto para morir conscientemente y renacer?


Escorpión tiene que ver con la muerte, con el sondeo profundo de aguas pantanosas, con rendirnos ante la fuerza de la sombra que no hemos querido mirar… para encontrar en los últimos latidos del corazón, la belleza del renacimiento.


Toda muerte en nuestra vida es una oportunidad para RENACER. Cuando morimos a un empleo, cuando alguien amado fallece, cuando alguien nos “causa” decepción y algo de nuestra confianza muere, cuando un proyecto creativo se desvanece, cuando nos enfrentamos a toda situación que nos vincule con la muerte (infertilidad, pérdida, bloqueos) en realidad la muerte nos está pidiendo mirar en ella a una aliada… diciéndonos que no puede haber sentido de vida si antes no existe consciencia de muerte.

Esta Luna valiente, nos pide encender nuestra antorcha en mano para comenzar a avanzar en lo cavernoso del camino de un año que nos ofrece Júpiter en Escorpión. Y por supuesto, ya vamos estando preparadas para hacerlo, tenemos pistas: los sueños que se nos han presentado en los últimos días (sueños de muerte, asesinatos, sangre, dolor) y que nos van contando qué parte de nosotras tiene que morirlos enojos que acontecen entre nuestras relaciones y nos dan señal del lugar entre ellos y nosotras donde todavía hay mucho dolor por sanar, las peticiones que nos van haciendo, la herida que se abre un poco para dejarnos ver que todavía no estaba sanada. Todo esto es la manifestación de Júpiter en Escorpión en nuestras vidas.

Así que navegar y sentir nuestras aguas profundas nos implica desnudarnos cada vez más en nuestro inconsciente, para aprender a vincularnos con la cara más fundamental de la vida, que es la muerte. Una muerte que siempre está presente, que se manifiesta cuando requerimos soltar, cuando despedimos algo o a alguien, en la partida de cada mes, de cada estación, en la fase menguante y negra de la luna, en la noche… en nuestro cuerpo, cuando soltamos el aire que respiramos. Nos toca mirar, que no hay vida que no pueda ser gozada si no tomamos consciencia de la muerte.

Así que durante los próximos meses tenemos la gran oportunidad de mirar todas las muertes que hemos tenido, las veces que nosotras mismas nos hemos muerto con alguien o a través de alguna experiencia: las muertes de nuestra identidad, las numerosas veces que hemos experimentado un acercamiento con la muerte… y que hemos aprendido entonces, a valorar genuinamente la vida. Todo esto nos abre memorias en el cuerpo. Y la Abuela Luna nos hace un amoroso llamado a MIRAR, a no distraernos, a no perdernos en la tentación del caos, de la víctima.

Si elegimos mirar nuestras muertes y permitir que las partes que ya no están al servicio mueran, morirán también los miedos que cargamos: el temor a la grandeza, el miedo a mostrar nuestros dones, el miedo a que todo sea una bendición, el miedo que bloquea el merecimiento. Elegir tomar a la muerte como aliada nos coloca en un lugar privilegiado con respecto a la vida, porque si pensamos que cualquier momento puede ser nuestro momento de partir… entonces, comenzamos a respetar esta vida y a tomar consciencia de nuestras decisiones.

Todo lo que ya está despierto en nosotras al llegar a esta Luna Nueva nos dice que estamos listas para aprender a morir conscientemente, soltando sin miedo las partes de nosotras que han cumplido un ciclo y que ya no sirven más al propósito del corazón y de la nueva vida que anhelamos tener.

Los retos que se nos presentan tienen que ver con el temor a lo desconocido, eso que nos han dicho que pertenece a “nuestro lado oscuro” pero que en realidad, es parte de nuestra esencia y de un poder no reclamado que se devuelve en contra de nosotras como un veneno, pero que tiene todo el potencial de medicina.


Cuando nos aferramos al temor por lo desconocido, muchas veces elegimos quedarnos con lo conocido aunque nos lastime, aunque la vitalidad se nos vaya infectando, aunque nos estemos traicionando a nosotras mismas. Cuando nos aferramos a la vida que ya no quiere vivir, el costo es elevado… porque aunque parece que “no estamos eligiendo” en realidad, sí estamos eligiendo quedarnos en relaciones, trabajos y situaciones que claramente ya murieron, nos forzamos a rumiar un cadáver que está por corromperse.


Elegir morir es un gran acto de valentía, elegir soltar es lo que nos conduce al renacimiento… nos da la oportunidad de abrir espacio, de hacer lugar para la nueva vida que quiere brotar, para el fuego nuevo. Cuando soltamos a tiempo la dignidad de todas las partes queda intacta, pero cuando elegimos aferrarnos, cuando elegimos la cobardía de esperar a que el otro “lo haga” por nosotras, nuestra dignidad y amor propio se lastima. Y al no soltar, elegimos continuar vinculadas a ese alguien o algo, desde el desamor, la desdicha y el resentimiento.

Esta luna nos viene a contar que todo lo que hemos percibido en el último mes nos da pista de las partes de nosotras que necesitan morir para que lo nuevo florezca. Todo resulta muy simbólico, nada es literal. Así, una pesadilla donde soñamos que nuestra casa se destruía no quiere decir necesariamente que eso sucederá, la metáfora nos puede conducir a mirar que una parte crucial de nosotras necesita morir o que está muriendo. Una sueño terrible donde alguien nos asesina en el trabajo, nos puede invitar a mirar qué parte de nosotras necesita morir en esa área de nuestra vida.

Morir es la gran iniciación. Es la antesala de la sanación.

Luna y Quirón

Luna, Quirón y el cultivo de resiliencia. 

Esta luna guarda un aspecto amistoso con Quirón -el sanador herido- quien ha pasado varios años ya enel arquetipo de Piscis y está preparando su ingreso en Aries. Y antes que Quirón haga este ingreso (abril 2018), dialoga con la Abuela Luna y el Sol en Escorpión para darnos una luz para esta mitad del camino: el cultivo de la resiliencia.

Si hay algo que nos permite sondear y salir de los inframundos personales, que nos permite renacer y que nos mueve de la tentación de vivirnos en el caos y sufrimiento, es la obtención de herramientas y recursos para resignificar nuestro camino y resacralizar nuestras decisiones: resiliencia.

El cultivo de la resiliencia requiere valentía, y nos requiere conscientes de la oscuridad y dolor que estamos tocando, nos requiere atentas. Si buscamos distraernos para no mirar, es posible que la herida original se presente una y otra y otra vez, hasta lograr que miremos. Pero una vez que miramos esa oscuridad nuestra y la vamos transitando en amor, la belleza de la herida se presenta, y lo que emana de ella tiene la oportunidad de convertirse en savia y miel.

Quirón es el centauro herido, el sanador que nos abre las cortinas del inframundo. Y hacia allá vamos en este camino de Júpiter en Escorpión. En esta lunación podemos sentir cómo la Abuela y Quirón tienen una conversación acerca de nosotr@s y el inframundo que estamos por atravesar. Que no es la primera vez que atravesamos, por supuesto, pero sí puede ser la primera vez que decidamos tomar consciencia para cruzarlo en amor y confianza.

La luna llena pasada nos invitó a encontrar parte de nuestra voz perdida, a mirar parte de la medicina que hemos activado en nosotras para nosotras y para el mundo; y ahora, con ese tesoro en las manos y en el corazón, el momento de poner maestría en nuestra medicina ha llegado.

Como la serpiente que va transmutando en su piel, el momento de profundizar en otra capa de piel es éste. Y el pinchazo del Escorpión se deja sentir en el alma para darnos cuenta que lo que hemos dejado a un lado por que nos confronta, porque no está sanado… SE PRESENTA, SE MANIFIESTA.

Tod@s los seres humanos al venir a la Tierra decidimos experimentar cierto tipo de aprendizajes, en un contrato del alma… unos menos dolorosos (situaciones límite), y otros mucho más dolorosos y difíciles (trauma). Ahí en Escorpión, guardamos la memoria de ambos. Y el medio para rememorar lo que aún tenemos pendiente en lo personal y en lo transgeneracional (la memoria de nuestro árbol genealógico) se manifiesta en forma de sueños y temores, de los cuales no sabemos su origen.

A esta generación a la cual pertenecemos tú y yo nos ha tocado liberar memorias de dolor, guerra, migración, separación y muerte de los últimos 100 años al menos. Y esta Luna de la mano de Quirón nos ayuda a mirar que todavía queda mucho por integrar y digerir, todavía queda tantas cosas, secretos y situaciones a los cuales necesitamos darles un lugar, para caminar con transparencia y abrazar nuestro destino.

Quirón es un buen compañero para hacerlo. Con esta lunación podemos pedir la sabiduría que ha cultivado en Piscis desde 2011, para reconocer que sí es posible hacernos cargo de nuestra sanación y nuestra iniciación por el camino profundo del veneno-medicina, cultivando resiliencia, resignificando nuestro paso en la remoción de cada velo de separación.

¿En dónde estás siendo llamada a reencontrarte contigo, con tu verdadero origen, con lo que está escondido en el agua profunda del pantano? ¿Cuál es tu pantano simbólico? ¿Cuál es el vínculo que te esta llamando a ser sanado? ¿Cuál es la iniciación que se presenta en tu vida?

… La Sanadora necesita sanar profundamente para no dar su medicina con ego, si no, desde el corazón y la verdad. La Sanadora necesita sanar sus tabúes para abrazar toda la gama de colores de la vivencia humana, y dejar de mirar con juicio. Ahí estamos todas encendiendo las antorchas para caminar un sendero que parece que hacemos solas, pero no, en realidad este sendero lo vamos a hacer juntas y acompañadas unas con otras.

Bienvenidas seamos todas.

Karina,

para La Mujer Lunar

www.mujerlunar.com

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